Fuimos diseñados con un gran potencial, y es un hecho que cuando crecemos como personas, nos sentimos bien con nosotros mismos. También es cierto que cuando nos estancamos en algún área en nuestra vida, nos sentimos mal. Debemos entender que el desarrollo de nuestro potencial debe ser intencional. Debemos provocarlo.
Aún cuando tengas sueños de lo que quieres alcanzar o llegar a ser, no lo podrás lograr sin un plan. Por esta razón, lo que hagas hoy importa mucho. Decide ser intencional. Define dónde quieres verte al final de este año y convierte tus sueños en acciones concretas.
Cuando un árbol da buen fruto, quiere decir que está sano y creciendo. Si quieres dar “fruto”, desarrollar tu potencial, debes velar por tu creciendo personal. El fruto es la evidencia del crecimiento y de la salud.
¿Qué fruto quieres dar a nivel espiritual? ¿A nivel intelectual? ¿A nivel familiar? ¿A nivel profesional? ¿En salud? Y así, en otras áreas.
Por ejemplo, para dar fruto a nivel espiritual, es indispensable tener la semilla correcta, en este caso, la Biblia; literalmente, palabras exhaladas por Dios (según 2 Timoteo, capítulo 3 y versículo 16). Muy bien lo describió Jesús en la Parábola del Sembrador en Mateo capítulo 13 y versículos del 1-9 y 18-23. La Palabra de Dios es una semilla. Para desarrollar tu potencial espiritual es indispensable tener un plan de lectura de la Biblia. Una idea de plan: si lees 4 capítulos diarios, habrás leído toda la Biblia en un año.
Asimismo, para alcanzar una meta académica, debes sembrar esfuerzo y tiempo de estudio. De igual forma, para crecer en liderazgo, debes leer y aprender sobre el tema.
Hay que ser intencional para crecer y dar fruto. Siembra semillas hoy, para ver el fruto mañana.
Nunca es tarde para comenzar a sembrar. ¿Cuáles otras semillas debes plantar para alcanzar el fruto que deseas ver en este 2012?
